Improcrastinar, ese verbo

16 julio, 2020

Segunda entrega

Así terminamos la primera entrega: “Aún no diremos qué es improcrastinar. Eso será en la próxima entrega. De momento, podemos abonar terreno con estas premisas: 1. Cada vez hay menos quiénes sepan cómo es que hay que hacer las cosas. 2. Para saber cómo se hacen, cada vez menos sirven las viejas recetas de cómo se hacían. 3. Todo esto demuestra que, de vez en cuando, sirve “dejar para después” (procrastinar) y transitar lo incierto con un puñado de convicciones que nos ayudan a prepararnos para no estar preparados”.

Y, nada, sin querer ya dijimos qué es improcrastinar; de la impro, toma la filosofía de prepararse para no estar preparado; de la procrastinación toma la idea de que aplazamos compromisos cuando no entendemos qué lugar ocupan en nuestra vida y, sobre todo, cuando idealizamos el nivel de calidad con el que los queremos entregar.

Improcrastinar, entonces, pasa por una doble condición. Para explicarlo mejor, vamos a improcrastinar. Mañana, supongamos, hay que entregar el informe de final de mes. Tendrías unas tres horas para terminarlo, si asumimos que no quieres pasar la noche entera haciendo el informe.

Los insumos están, basta revisar un par de hojas de Excel y algún documento legal. De forma que el tiempo que vas a tener disponible se puede invertir, directamente, en desarrollar el informe, propiamente. Así que estás con la base de datos y el documento legal, y tienes la meta de terminar en dos horas.

La primera hora, ya sabemos, no vas a escribir ni una línea del informe. Vas a repasar datos (tres minutos), a mirar los títulos principales del documento legal (cuatro minutos), y, ante todo, a ver el último capítulo de tu serie favorita. Ya sabemos: es importante tener prioridades definidas.

La segunda hora, ya sabemos también, vas a hacer algo que no es propiamente el informe: cualquier cosa que no tenga que ver con el informe.

Improvisar: prepararte para no estar preparado. ¿Por qué has “desperdiciado” dos horas? Porque llevas años haciendo, mes a mes, el mismo informe, pero con datos diferentes.

Procrastinar: dejar para después un compromiso.

No te llevarías, salvo algún asunto de fuerza mayor, hasta unos minutos antes de entregar el informe sin haberlo hecho. Pero, como ya sabes que usualmente te toma 15 minutos realizarlo, has dado lugar a otras prioridades en su momento.

Vamos entonces a improcrastinar: empecemos con una lista de las cosas que se nos da extremadamente bien realizar, y una de las cosas que se nos da terriblemente mal sacar adelante. Y con eso nos vemos en la próxima entrega. 

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